Tiempo para los demás: Una reflexión para la Cuaresma 2026

Reloj de arena simbolizando valor de cada instante y vibración de eternidad enl mensaje de Cuaresma

El tiempo transcurre a una velocidad vertiginosa, especialmente cuando alcanzamos cierta madurez. Sin embargo, existen periodos en el año que nos invitan a detenernos, valorar cada instante y otorgarle una «vibración de eternidad», como escribió san Josemaría. La Cuaresma es, sin duda, uno de esos momentos privilegiados.

El mensaje del Papa para la Cuaresma 2026

En su mensaje para este año 2026, el Papa León XIV nos propone tres pilares fundamentales para transitar estos 40 días hacia la Pascua. En primer lugar, debemos saber escuchar. Después, saber ayunar. Y, finalmente, hacerlo juntos. De este modo, podemos experimentar que la vida no es un viaje en solitario, sino en compañía de muchas otras personas.

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Por esta razón, compartimos la emotiva carta de una joven madre y médico de familia. Este texto se puede considerar un poema en prosa, donde nadie es un un «verso suelto».

Carta: El peso y el regalo del tiempo

«Ojalá el día tuviera más horas», pensamos mientras corremos y sentimos que el tiempo no alcanza para la familia, el trabajo, los amigos, y la vida.

Pero un día -sin avisar- el tiempo cambia de rostro. Lo veo especialmente en pacientes mayores: «Ojalá el día tuviera menos horas». Porque para muchos, el tiempo ya no falta, sino que pesa. El día avanza lento y silencioso, con timbres y celulares que no suenan nunca.

Todos podemos transformar una tarde interminable en un momento esperado y feliz, con solo estar ahí. Especialmente para quienes un día nos lo dieron todo.

Quizás no necesitamos más horas, sino una mayor presencia en las horas de los demás.

Dra. Trinidad Zégers Vial

Médico familiar, Universidad Católica de Chile

¿Cómo vivir una Cuaresma con sentido?

Considerando que tenemos por delante un tiempo limitado, la clave reside en la calidad de nuestra presencia. Por ello, es fundamental no cansarnos de escuchar: primero a Dios y, acto seguido, a quienes nos rodean, empezando por los más cercanos.

Además de la escucha, el ayuno adquiere una dimensión más profunda. No se trata simplemente de una disciplina física o de «bajar de peso», sino de elevar el espíritu. Como se desprende del mensaje del Papa, debemos ayunar principalmente de:

  • Palabras hirientes: Aquellas que dañan la dignidad del prójimo.
  • Juicios: Que impiden la reconciliación.
  • Indiferencia: Para convertirnos en personas que viven, verdaderamente, para los demás.

En definitiva, esta Cuaresma es una oportunidad para recordar que nuestra identidad se plenifica cuando nos entregamos al servicio y a la compañía de los otros; cuando intentamos llevar a quienes nos rodean un mensaje de paz y de esperanza.

La carta citada apareció publicada en El Mercurio.

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